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28 ene 2014

Sueño I
Estrella Bright
 “Mi nombre es Aura, voy a cumplir mi sueño de viajar al espacio”. Esto fue lo que escribí en mi diario antes de salir. Estuve 28 años esperando para cumplir este anhelo que muchos ya no tienen porque cuando se hicieron adultos perdieron la capacidad de soñar.
Luego de tomar un vaso con agua partí hacia el lugar donde estaba pactada la cita. Al llegar me sentí emocionada, era un edifico grande con la bandera de las 50 estrellas en la pared, al mismo tiempo que yo llegaron 2 hombres más que yo desconocía. Eran las 9 de la mañana, nos encontrábamos en el patio del edificio con la nave espacial delante de nuestros ojos.
-Los estaba esperando. Bien, tú debes ser Aura.-Dijo un hombre de gran poder cuya presencia me daba una sensación de desconfianza-Tu debes ser Alberto- dijo mirando a un hombre de unos 45 años y no muy alto –Y tu eres Diego –Dijo mientras se dirigía hacia un joven apuesto de aproximadamente mi edad con unos ojos azules y mirada profunda que lo hacía más atractivo aun, (¿Pero por qué estaba pensando yo eso?)
Fue un encuentro corto. No era uno de esos simples viajes de astronauta de hace más de 30 años. Nuestro objetivo era algo nuevo algo al estilo de ese planeta supuestamente habitable apodado “ricitos de oro”. Era una misión importante para la humanidad y no teníamos mucho tiempo. El hombre con sus manos fue destruyendo lentamente el sitio donde vive y dentro de poco la vida aquí ya no  sería posible, contaminación por todo lados fueron desencadenando lluvias acidas, inundaciones y otros fenómenos, sin contar las guerras y los conflictos de países que fueron disminuyendo la población. Pero ahora con sus mismas manos sería el encargado de buscar otro lugar en donde pudiese desarrollarse la vida, la tecnología del año 2030 estaba de nuestro lado y en los últimos años avanzo a pasos agigantados.
Por fin llegaba la hora del despegue nos pusimos nuestros trajes y nuestro cascos, en poco tiempo ya estábamos fuera del suelo.
Habían pasado horas, o por lo menos eso creo, los tres integrantes del equipo ya nos habíamos conocido.
-Esperaba que hubiera periodistas- dijo Alberto.
-Esos es verdad, pero esta misión tarde o temprano la va a saber todo el mundo.- dije con seguridad.
-Probablemente -pronunció el más joven.
-Miren, allí está el sol-dije entusiasmada.
-Aura, mira hacia allá- me dijo Diego señalándome un pequeño punto azul como sus ojos que se alejaba. Esos ojos me habían cautivado y no podía negarlo. -Me está dando sueño- -dije bostezando, era lógico ya era de noche en la tierra, aunque no tengamos reloj había pasado mucho tiempo.
-Pueden irse a dormir yo colocare el piloto automático y también iré.
-Está bien- dijimos al mismo tiempo Alberto y yo. Nos dirigíamos a los lugares en donde dormiríamos, que eran unas especies de capsulas.
Después del sueño nos dispusimos a seguir con el trabajo en el control de Sueño I, si, ese era el nombre que le habíamos designado a la nave el día anterior .Repentinamente en la pantalla central apareció “Peligro”.
-Se detecto una amenaza, como si un sistema no perteneciente al principal se hubiera activado – dijo Alberto.
-Voy a ver-dijo Diego, mientras, se dirigía a buscarlo.
-Esto no me gusta-dije con voz temblorosa
-Miren esto- pronunció asustado Diego
--Es una bomba –aseveró Alberto con mucha certeza
En ese instante sentí como si un frio invernal me corría por el cuerpo.
-Por lo que puedo ver le quedan 24 horas para explotar.
-Junto a la bomba también encontré esto- Afirmó Diego un poco dudoso mientras nos mostraba un papel con un mensaje escrito en el. “Si encontraron esto no se preocupen no les pasara nada, nosotros somos empleados del hombre que los llamo, el está detrás de todo esto, en realidad trabaja para la Organización que quiere destruir el país. Nosotros solo cumplimos órdenes porque nos obligaron, pero lo que él no sabe es que nosotros no íbamos a ser capaces de hacer tal atrocidad. “
-Gracias a Dios- dijo aliviado Alberto.
En ese momento pudimos ver en que el monitor empezaba a querer transmitir algo. De repente apareció la figura de un hombre con un traje negro. Era el.
-¿Disfrutando sus últimos momentos?- preguntó con sarcasmo
-Lamento decirte que no serán los últimos-dije riendo
-Que tonta eres, ¿acaso pensaste que yo no me iba a enterar de la traición de los difuntos? Quizá no vayan a explotar, pero van a tener una muerte un poco más lenta cuando se les acabe el oxigeno, perdón me había olvidado de ese detalle no hay oxigeno almacenado en la parte de la nave donde les habíamos dicho. Y como si fuera poco no tendrán comunicación con nadie que pueda ayudarlos.
-miserable- dije aguantándome las lagrimas
-Bueno ya es tarde, me tengo que ir, soy una persona muy ocupada.
En ese momento se corto la transmisión y apareció un mensaje en la pantalla “Ustedes no van a ser la excepción” y “miren el regalito”.
Después de eso ya no pude más, no podía detener las lágrimas
-Tranquila-me dijo Diego mientras me abrazaba, aunque él tampoco podía estar tranquilo.
-No entiendo lo que dijo al final – Pronuncio Alberto
-Se refiere a que no íbamos a salvarnos del atentado como tampoco lo hicieron las tantas personas que murieron en los anteriores-Aseveró Diego muy seguro de lo que decía.
-Que culpa tenían ellos, qué culpa tenemos nosotros- dije sin parar de llorar
-Eso pasa ahora y paso siempre.
-Eso tiene que cambiar Diego. Ya es a segunda vez que me toca sufrir por culpa de estos tontos conflictos entre países.
-¿La segunda vez? Quieres contarnos Aura-me dijo Alberto.
-La primera vez fue en un 11 de marzo del 2004 cuando estábamos  con mis padres visitando a mi tía, estábamos viajando en un tren cuando de repente solo pude ver oscuridad, no lo recuerdo muy bien porque solo tenía 2 años. Mis padres murieron allí, y desde entonces me crie con otra tía que vivía aquí.-me dolía la cabeza y las lagrimas violaban la gravedad.
-- Es muy triste pues también se trata de mi segunda vez-Pronunció mirando hacia abajo Alberto-Yo nací en el sur del continente pero luego me mude con mi madre, estaba en su vientre cuando mi padre murió en una guerra.
-Si no me equivocó debes estar hablando de la guerra de las islas.
-Si - -dijo con una lagrima cayendo
-Lo peor es que parece que se viene otra guerra.
-A mí también me toco pasar por eso- contó Diego-yo también estaba en el vientre de mi madre. Por lo que me contaron fue en 2.001, ahí mismo en mi país. Solo un suicida podría estrellarse en un avión contra un edificio, pero sea como sea eso pasó y terminó con la vida de casi 3.000 personas, incluyendo a los terroristas. Mi padre murió asfixiado, mi madre por suerte no estaba ahí pero de todas maneras esto le saco mas lagrimas de las que se pueden imaginar.-En ese momento se retiro se aquella parte de la nave
-Que horrible casualidad –pronuncio Alberto.
-Quien iba a imaginar que el que iba a ser el viaje del sueño de nuestras vidas terminaría siendo la pesadilla de nuestra muerte .Ahora entiendo porque no habían elegido a personas que ya habían estado antes en el espacio. Seguro que los jefes de la “empresa” estaban a cargo de esto también – dije un poco más seria.
-Miremos el supuesto regalo.
-Está bien.
Alberto puso la cinta que se encontraba en el control y repentinamente empezaron a aparecer video de muchos de los atentados y las guerras pero también de descubrimientos, personajes importantes, etc.
-Es curioso, aquí puedo ver que a pesar de todo la maldad del planeta, en algún momento también tuvo cosas buenas.
--Podría seguirlas teniendo, en otro lugar. Existe la esperanza de que otras organizaciones puedan cumplir con la misión que nosotros no podremos terminar.
-Que Dios te escuche. No me gustaría ver a humanidad hecha cenizas-dije con mirada triste, pero a la vez esperanzada. 
-¿Por qué no vas a verlo?- me preguntó Alberto-La vida es corta-
Lo mire y me di la vuelta, el tenia toda la razón. Llegue a hasta donde se encontraba Diego pero no podía pronunciar palabra. El también me miró pero tampoco me dijo nada.
--Quiero que sepas que fue un placer haberte conocido-le dije quitándome el miedo.
-  Para mí también, aunque valla a morirme creo que este amor que siento por ti es una de las mejores cosas que me han pasado- dijo un poco nervioso.
-Yo también siento lo mismo- dije mientras él me agarraba la mano
-Vallamos al control, tengo que hacer algo importante-me susurró
En el control se encontraba Alberto con la bandera de nuestro país que se encontraba en los trajes espaciales en la mano.
-Te me adelantaste- dijo Diego con una sonrisa- Mientras también se la sacaba.
-No representamos a un país sino a un mundo en donde los límites como bien dice la definición son solo líneas  imaginarias. Todos somos parte de la humanidad- Aseveró el mayor de mis compañeros.
-Es la verdad – dije mientras sonreía y me quitaba la bandera.
Las horas iban pasando, ya era hora de que el oxigeno se nos acabara. La muerte apareció en una nave espacial, que dentro de poco flotaría la deriva. Yo estaba ahí y ellos también, debía estar paranoica pero eso no era así, yo estaba tranquila, feliz, ¿porque? porque podría escribir en mi diario “Mi nombre es Aura y cumplí mi sueño de viajar al espacio”. Luego de eso abrí los ojos, estaba acostada en mi cama, todo parecía normal, había sido una pesadilla. Me levante rápido al recordar que hoy se festejaría mi cumpleaños número 12. Al llegar a la sala mis padres estaban viendo las noticias, curiosamente en todas ellas solo hablaba de muerte.
-Feliz cumpleaños hija- me dijeron sonriendo.
En ese momento me di cuenta que no todo estaba perdido, mientras los seres humanos tengamos momentos “felices” la vida vale la pena. Todavía era una niña pero el universo hizo que en el cuerpo y la mente de un adulto pudiera entender que en el año 2013 todavía se pueden hacer muchas cosas para que este planeta siga siendo de nuestra humanidad y no tengamos la necesidad de subirnos al Sueño I.
                                                                                Estrella Bright


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