Recientemente me he sentido un poco triste. Yo no
soy de esas personas que tiende a andar diciendo pero estoy rodeada de
silencio, de oscuridad, pero no de paz. El silencio no es paz cuando te hace
daño, El silencio puede matarte. Esa es una frase que me recorre día y noche
pero y que se que es verdad pero no puedo hacer nada al respecto.
En mi familia todo parece perfecto, yo Luz Hamilton
de 17 años que pronto estudiaría en la mejor universidad del país la carrera de
medicina, mi padre un empresario millonario, mi madre toda una dama de sociedad
y mi hermano, el orgullo de la familia, el perfecto que pronto de convertiría
en un empresario, no había duda de quién iba a ser el heredero. Pero no todo es
magistral en mi burbuja, yo no quiero ser doctora, odio la sangre y no me
gustaría tener que estar atendiendo paciente tras paciente.
En mi salón soy la mas callada. No tengo novio y no
me gusta hablar del chico que me gusta. Esa es otra historia. Me enamore de él
desde que llego a este colegio el año pasado. Va al salón de al lado pero nunca
le he dirigido la palabra. Lo vi una vez en el recreo y desde ese día no puedo
dejar de pensar en el pero no creo que le interese en lo absoluto.
Esta mañana fui al sótano de mi casa. En ese lugar
estaban muchas de mi remembranzas y
también los de mi familia. Pero no me detuve a buscar en el baúl de los
recuerdos como hace mucha gente, yo sabía lo que buscaba. Había estado ahí por
muchos años, era mi muñeca de trapo, tenía cabello castaño y ojos azules, como
yo. A ella le di mis lagrimas cuando era pequeña, a ella abrace cuando mis
padres peleaban, ella era igual a mi
porque no hablaba. En ese momento pensé que me hubiera gustado volver a estar
con ella, pero sería imposible, yo no quiero escuchar a mi madre diciendo que
soy una niñita. Es que es tan parecida a mí que al verla con la boca cocida era
como si me estuviera viendo al espejo.
Cuando la sostuve entre mis brazos comencé a llorar.
En ese momento pude ver que por primera vez, abría su boca. Pensé que me estaba
volviendo loca pero repentinamente comenzó a hablarme. “Sabía que vendrías”
pronuncio con sus labios. En ese instante sentí como si mi boca se cociera,
como si mi cuerpo se achicara, como si mi piel se convirtiera en trapo. Ahora
si era completamente idéntica a mi muñeca
ella. El silenció hizo que me perdiera, estaba triste pero también
contenta, siempre he sido, muñeca de trapo.
Estrella Bright- Diamante Cinthia
Hola Cinthia, lamento la demora en visitar tu blog, apenas hoy revisé por curiosidad los comentarios en mi página y encontré el tuyo. Que bonito que escribes, y todo el asunto de la muñeca de trapo me hace sentir bastante identificada, nos parecemos en varios aspectos. Me gustó bastante tu blog, estaré al tanto de las actualizaciones (de ser posible, porque últimamente estoy algo en la nubes) y gracias, porque me has animado a continuar escribiendo en mi página (la he dejado algo olvidada). Nos estamos leyendo, saludos!
ResponderBorrarGracias y me alegro de que te haya gustado :)
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