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2 feb 2014

Muñeca de trapo


Recientemente me he sentido un poco triste. Yo no soy de esas personas que tiende a andar diciendo pero estoy rodeada de silencio, de oscuridad, pero no de paz. El silencio no es paz cuando te hace daño, El silencio puede matarte. Esa es una frase que me recorre día y noche pero y que se que es verdad pero no puedo hacer nada al respecto.
En mi familia todo parece perfecto, yo Luz Hamilton de 17 años que pronto estudiaría en la mejor universidad del país la carrera de medicina, mi padre un empresario millonario, mi madre toda una dama de sociedad y mi hermano, el orgullo de la familia, el perfecto que pronto de convertiría en un empresario, no había duda de quién iba a ser el heredero. Pero no todo es magistral en mi burbuja, yo no quiero ser doctora, odio la sangre y no me gustaría tener que estar atendiendo paciente tras paciente.
En mi salón soy la mas callada. No tengo novio y no me gusta hablar del chico que me gusta. Esa es otra historia. Me enamore de él desde que llego a este colegio el año pasado. Va al salón de al lado pero nunca le he dirigido la palabra. Lo vi una vez en el recreo y desde ese día no puedo dejar de pensar en el pero no creo que le interese  en lo absoluto.
Esta mañana fui al sótano de mi casa. En ese lugar estaban muchas de mi remembranzas  y también los de mi familia. Pero no me detuve a buscar en el baúl de los recuerdos como hace mucha gente, yo sabía lo que buscaba. Había estado ahí por muchos años, era mi muñeca de trapo, tenía cabello castaño y ojos azules, como yo. A ella le di mis lagrimas cuando era pequeña, a ella abrace cuando mis padres peleaban,  ella era igual a mi porque no hablaba. En ese momento pensé que me hubiera gustado volver a estar con ella, pero sería imposible, yo no quiero escuchar a mi madre diciendo que soy una niñita. Es que es tan parecida a mí que al verla con la boca cocida era como si me estuviera viendo al espejo.
Cuando la sostuve entre mis brazos comencé a llorar. En ese momento pude ver que por primera vez, abría su boca. Pensé que me estaba volviendo loca pero repentinamente comenzó a hablarme. “Sabía que vendrías” pronuncio con sus labios. En ese instante sentí como si mi boca se cociera, como si mi cuerpo se achicara, como si mi piel se convirtiera en trapo. Ahora si era completamente idéntica a mi muñeca  ella. El silenció hizo que me perdiera, estaba triste pero también contenta, siempre he sido, muñeca de trapo.

                      Estrella Bright- Diamante Cinthia

2 comentarios:

  1. Hola Cinthia, lamento la demora en visitar tu blog, apenas hoy revisé por curiosidad los comentarios en mi página y encontré el tuyo. Que bonito que escribes, y todo el asunto de la muñeca de trapo me hace sentir bastante identificada, nos parecemos en varios aspectos. Me gustó bastante tu blog, estaré al tanto de las actualizaciones (de ser posible, porque últimamente estoy algo en la nubes) y gracias, porque me has animado a continuar escribiendo en mi página (la he dejado algo olvidada). Nos estamos leyendo, saludos!

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